Entradas

El día de las flores

Anoche su madre no bajó del todo la persiana. Las primeras luces del sábado fueron desvelando poco a poco los colores de la habitación de Daniel; la bruma dejaba paso al azul de las paredes, habitadas por los los habitantes de los mares, gracias a unas divertidas pegatinas de vinilo. La luz del sol destapó la inmensa caja roja de juguetes que había a los pies de la cama, un cajón dónde todos los días es fiesta, por el suelo aún quedaban los restos de la noche pasada; superheroes y plastilina, protagonistas de uno de tantos cuentos que salen de las manos del pequeño de los Mainar. A punto de dar las diez, con un par de cariñosos cachetes en el culo, Daniel se fue desperezando y dando los buenos días al primer sábado de la primavera. No eran ni las once menos cuarto cuando padre e hijo estaban ya en el coche rumbo a la piscina. Daniel no es un niño miedoso; era curioso ver como en ese cuerpecito de no más de un metro de altura, cabían ya unos cuántos moratones, recuerdos de las...

Variaciones Goldberg

Imagen
-¿Es nueva?-preguntó Mathieu. -No, ¿qué lees?. - Pues suena estupendamente. No había nada en el diario. -Nada en especial, ¿qué hora es? -Las siete y cuarto, ¿qué quieres cenar?. -Nada, no tengo mucha hambre, bajaré a tirar la basura y estiraré un poco las piernas. -Como quieras. Jueves de marzo, aún hace frío ahí fuera, pero no mucho más que en la habitación. Hace dos años, eran dos jóvenes entusiastas y enamorados, frescos y de colores. -¿Te imaginabas la vida así? ¿queríamos esto? - preguntó él. El rubor salió del piano llenando toda la sala. -Sinceramente, no. ************* E.Hopper-Room in New York

Conjuntos singulares

En los cascos sonaba la número quince, hacía juego perfectamente con el paisaje, al que le quedaban unas pocas horas de sol. Ironías... se embarcaba por la misma carretera, hacía el mismo destino, en fechas idénticas pero con paradas finales contrarias. Otra vez un sábado en la carretera, los días escogidos por los sociofóbicos para encontrarse con otros alérgicos al tumulto. Todo sabe diferente, todos suena distinto a un viernes o a un miércoles. Los caminos en sábado son barrizales, no se hizo el sábado en el manual de la vida para malgastarlo en la carretera. Eso pensaba él año tras año, pero necesitaba juntarse con ese binomio de las horas y el calendario para darse un baño con sus semejantes del sanatorio sociopata. Luego volvía a sus quehaceres con una dosis de realidad. Tocar el barro y el suelo para poder pagar el crédito de vivir en el cielo. ¡Hasta el año que viene! - dijo al abrir la puerta de casa.

El Plan B

Corre paralelo a lo que sucede a lo largo del año. Un paso detrás de otro, este más rápido que el anterior, más lento que el siguiente. El ritmo es frenético. Mira hacia atrás, intentando , sólo intentando, recuperar las hojas de la agenda que se han ido cayendo por las manecillas del reloj. Las horas perdidas, que ya no volverán jamás, nunca, ni en sueños, ni pensarlo. Corre a lo largo del plan A, pegado a un inmenso muro de cristal de varios metros de grosor por el que se ve el otro plan, el plan B. Corre y corre más deprisa, hasta desfallecer, coger impulso y saltar al otro lado del muro. Mirar a la izquierda. A la derecha. A la espalda. Ocho ojos en la cabeza, creando la visión paralela, inventando la quinta, la sexta, la N dimensión. Todo bajo control, aunque las zapatillas ardan, pese a que los talones se descarnan poco a poco de pulir el asfalto a velocidad de crucero. Mirar hacia delante, sin perder de vista el plan B. Lead the way.

Queridos Reyes Magos

Imagen
"Hola. Este año, como el anterior, no voy a pediros nada, más o menos ya tengo de todo, y con 21 años se me han acabado las ideas, iremos a lo seguro y a lo práctico, deben de ser cosas de la edad. Lo mío, lo de siempre, que paréis el tiempo un par de horas todas las noches para poder contar estrellas, bah...eso para vosotros está "chupao". Eso sí, vosotros seguid viniendo como cada año, aunque sea, echaremos un café en el salón y nos contamos un poco nuestras vidas, vosotros allí entre la arena y las jaimas, y yo aquí, metro va y metro viene. Este año ha sido complicado, y no he sido nada nada buena, pero ya lo siento, me han obligado a hacer maldades sin pretenderlo; ya se me ha terminado la colección de buenas caras, debe ser que voy espabilando, y que no todo el mundo es rosita, brillantina con olor a gominolas de fresa y manzana. Entre tanto: Fran aún no sabe escribir, pero por las caras que pone viendo la televisión, creo que quiere un Pocoyo gigante. C...

BALADA DE LOS VERBOS

Imagen
Se nos va como un pez entre los dedos, esquivo y ágil como nunca, resucitado de su letargo para dar sus últimos coletazos antes de poner el punto y seguido. Soles y lunas que vienen, que van, que esta noche confluyen en una coordenada mágica. Explosión a las en punto, en ningún lado pone que tengan que ser las doce. Cientos de minutos a lo largo de las horas para celebrar tu verdadero año nuevo, sesenta segundos, veinte si sólo te hacen falta veinte, pero son nuestros, para regodearnos en nuestra identidad, en la esencia de nuestro nombre. Tiempo para nosotros, propietarios ciertos de lo único que nos pertenece. Revolución. Es el baile de los astros, la danza del cielo que se mece sobre una estrella. Es el paso de los días, el quebrar de las hojas y de las horas. Es ver pasar el tiempo, apuntalando cada minuto que pasa, en nuestras biografías. Revolución. Es ser que no somos nada, millones de puntos que forman un punto algo más grande, enfrentados al coloso gigante y desmedido de ...

PEQUEÑAS HISTORIAS DE SOMBREROS

Imagen
Caben en un sombrero tantas cosas... Relojes para que se paren, lunas para que no salgan, soles para que no se pongan... Caben cafés, unas veces largos, otras veces más pequeños... Sombrero en el que entra y sale la música para templar los ánimos y parar los vaivenes del alma... Entran en un sombrero, pasos del 35, que se convierten en zancadas... Caben horas, caben meses, calendarios y días en rojo... También entran desafíos y pulsitos, coronados por abrazos. Caben besos a millones, también la paz del simplemente estar ahí... Un sombrero para cada día... Uno muy grande para meterse en él cuando toca... Uno pequeño para lanzarlo al aire de alegría... Otro con megáfono para gritar... Uno de papel para llenarlo de lágrimas... Otro de colores para pintar risas después.. Sombreros con manos para abrazar y acompañar. Otros huelen a vino, sombreros que saben bien. Y es que....caben tantas cosas en un sombrero...