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Mostrando entradas de noviembre, 2011

A mis veintitantos

Por estas fechas y como cada año, es típico a la vez que tópico, hacer una lista con las cosas que he hecho, tendría  y tendré que hacer cuando se acerca otra vez mi cumpleaños; en este caso caen 27, que es una edad bastante estúpida, no son 30 ni son 25, es tierra de nadie, ni A ni B, ni blanco ni negro, ni Barcelona ni Real Madrid, ni Kas ni Fanta y un largo etcétera. Ya he cumplido con la soberana tontería  de tener que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo, a saber, dos puntos: Tengo plantas en casa con las que juego al Dr. Frankestein haciendo injertos y resucitándolas, eso cuenta como plantar árboles. Hace dos años, con ayuda de Ediciones Mis Padres, publiqué una edición de los mejores relatos de este blog, eso cuenta como escribir libro. Tengo unos cuántos hijos e hijas adoptados por las calles 4, 5 y 6 de la piscina, aunque en ocasiones no se diferencie quién es el “pater familias”, esto cuenta como tener un hijo. Aunque en realidad mi objeti

A mis diez y tantos

La verdad es que tuve mucho valor. También es cierto que he estado detrás de ti bastante tiempo, incluso me llegué a enamorar de ti, en fin, cosas de la edad. Soy muy madura, pienso a otras velocidades, tres o cuatro por encima de los de mi quinta, y no lo digo yo, lo dicen los hechos y mi biografía, por eso no tengo tiempo para pensar ni en bobos ni en bobadas. Pasa todo muy deprisa, a tal velocidad, que creo que hay cosas que se me escapan de los dedos y que nunca podré saber como serán. Definitivamente, soy de otra pasta, mi mundo está dos futuros por encima de este. Dicen que es ahora cuando he de soñar con imposibles y vivir en mundos de fresas con nata, pero tengo la sensación de haberme bajado de ese tren de mentiras hace mucho tiempo. Y eso que acabo de cumplir los catorce.