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Mostrando entradas de mayo, 2010

Flores en Das Antas

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Lisboa amanecía otra vez a oscuras en pleno mes de abril, una espesa niebla cubría toda la ribera del Tajo, la luz hacía días que no se dejaba ver por Pombal. Días de penumbra, de fuego y de muerte, que Rui miraba desde su ventana sin comprender muy bien lo que estaba pasando.

Asomado a la cocina, intentaba descifrar los vaivenes de los soldados, las concentraciones del pueblo, las carreras venenosas que se sucedían calle arriba calle abajo. El mes de abril pasaba con pena y sin gloria por el calendario, la espesura del alma de la ciudad seguía pintando de negro y cenizas el cielo, convirtiendo las aguas del gran río en el espejo de un trágico final. Rui no quería o no sabía que decir, su idioma aún no dominaba la palabra "progresso" que salía furtivamente de la habitación de su hermano Paulo.

Lisboa seguía callada, vestida de gris, los días se hacían largos, muy largos, las casas y la gente formaban un espeso bosque de ánimas que malvivían sin ver la luz, con la cabeza mirando a…

LA CASA DE LAS MUÑECAS

Otra terrible historia protagonizada por las hermanas Peñalver.
El tiempo era malo, pese a estar en mayo, se estaba empezando a levantar una extraña niebla a las cinco y media de la tarde. Consultaron el mapa y echaron a andar monte arriba hasta el refugio de Las Vilas, que quedaba más o menos a unos cuarenta y cinco minutos de marcha, si todo iba bien. Los dos montañeros respiraron aliviados al ver la silueta de la choza, podían estar tranquilos, recordaban así al malogrado Yagüe, ese que dicen que aún anda vagando por la montaña, a él se le echó la noche encima por valiente y la oscuridad lo engulló.
El refugio de Las Vilas está a unas cuatro horas de la cresta del Toral, a unos 2980m de altitud, el pico más alto de Sierra Mejía, por lo que era un buen lugar para pasar la noche, reponer fuerzas y estudiar la manera de hacer cumbre a la mañana siguiente. Algo en el aire cargaba el tiempo de dolor. El chamizo se utilizó en la guerra como nido de ametralladoras y torre de vigía, pero el relo…

NOVEDADES

Como veis, se ha hecho un lavado de cara a SION, aunque esto de combinar colores y diseños no es lo mío.
Se estaba perdiendo un poco la esencia de la idea original para la que se creó este espacio, el relato, por lo que he desestructurado y creado un nuevo blog en el que si que tendrán cabida lógica las entradas relacionadas con la práctica deportiva.

Existen por lo tanto dos blogs:

Sion: que se dedicará única y exclusivamente a todo lo relacionado con la escritura y el relato.

180 pulsaciones: alberga contenidos vinculados con las experiencias y sensaciones que voy anotando diariamente sobre la práctica deportiva.

Bajo de los cerros de Úbeda, que ya me estaba yendo por las ramas, y al final ni el vaso medio lleno ni medio vacío (ups, topicazos).

Foto de recuerdo

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Los vasos de plástico navegando sobre las aguas del Sareo, imaginando ser fragatas capitaneadas por almirantes de vidrio.
A un lado la guirnalda con banderas y flores, cojeando, aferrándose al aire para seguir viva una noche más.
La noche roza con los últimos metros de su vestido infinito la silueta del rascacielos.
Frente a ella, el día, despertando entre extrañas brumas de mediados de mayo por los cortados y viñedos de Vilas Tubón.
El rocío del alba hace frágil a todo el que se cruza con él, los papeles de la fiesta sucumben a la melodía de fina agua que se interpreta por la mañana, tocando el suelo, volviendo a la tierra de dónde salieron.
Aún queda gente amarrada a los bancos, emulando a aquellos navegantes, esta vez sin querer caer en la tentación de morir en otro dia.
La música dejó de sonar hace horas, queda el trino de los primeros pájaros que empiezan su reconquista diaria de la ciudad, tomando las calles por enésima vez, querer y no poder, la conquista de la calle a través …

Breve historia de un paraguas *

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Me levanto desde hace dos días en un lugar un tanto extraño, incómodo, no es mi casa, está un poco sucio, es húmedo y tiene restos de servilletas.
El paragüero de circunstancia hace las veces de hostal barato, de idas y venidas de compañeros de varillas.
Creo que estamos a junio, primeros de junio, hace sol, pero a veces llueve mucho, se está bien por la calle, la cafetería y la terraza están llenas.
La prisa habrá hecho que esta sea mi casa por unos días, o eso espero, al menos es un bar bonito y céntrico.
Sólo puedo resignarme, porque no puedo hacer nada, echo de menos mi recibidor de Vasallos 21, y puestos a echar de menos, esas estanterías de Tejidos Santolaria, ese olor y de fondo musical la voz de Don Emilio cuando despachaba.
He envejecido diez años en dos días, el humo del tabaco me va mal, además no me gusta trasnochar, ni tampoco este barullo.
Soy un clásico, de asa Wellsmith marrón, varillas de metal con tela negra, lo de estar tanto de bares no es lo mio.
Supongo que Balag…