viernes, 23 de enero de 2009

Canfranc

Canfranc....jo, nunca se me han dado bien los comienzos...

Canfranc se dibuja, sí, se dibuja...porque he creído estar andando y respirando dentro de una obra de arte pintada en la montaña...se dibuja al norte de la provincia de Huesca.
Me quedé dormido en el viaje de ida, lo que me permitió despertar creyendo estar en un valle Suizo...pero no, seguíamos en España.

Nieve, mucha nieve, aire puro, mucho aire puro, y verde, mucho verde...una ecuación con resultado perfecto.

Me calzé mis botas, preparé mi mochila y emprendí la marcha hacia...no sé dónde...
Un desierto blanco tapaba mi sombra que el escaso sol proyectaba en ese lienzo.

Mi trabajo me permite disfrutar de esta sinfonía natural, y viajar a otros mundos sin moverme casi de mi habitación.

Miro de frente y se levanta un gigante de piedra por el que corretean unos Sarrios (cómo unos corzos); a mi derecha, 3 chimeneas de ventilación del túnel de Somport que une Francia y España; a mi izquierda, más piedra y roca bailando con la nieve; a mi espalda, un eterno valle vestido de blanco.

La ventisca empieza a hacerse más fuerte, pero en un acto de imprudencia montañera (breve por otra parte) me quito las gafas y dejo que la nieve y el viento me golpeen la cara.
No me importa, he ido hasta Canfranc buscando esto...

Debería de hacer fotos, pero sé que no van a poder reflejar fielmente lo que han visto mis ojos.

Hago mis anotaciones subido en el tren que atraviesa el valle hasta Jaca, a ritmo de infusión y bajo la batuta de Delibes, mi guía.




*La ilustración es de Manoli López, a la que conocí hoy en el tren.
Poco o nada tiene que ver con Canfranc, pero transmite la misma tranquilidad.










1 comentario:

[M] dijo...

Tal como lo describes parece un paraiso en la tierra, menuda curiosidad me has despertado!

Me alegro mucho de que te transmita tranquilidad, y de ser conocida en trenes aun sin yo saberlo... un honor ilustrar.