Jubilee*


Mi vida va en tren a todas partes.

Y me encanta.

Los trenes y las estaciones son una fuente inagotable de ideas y de historias.

Mi libreta y mi boli de pensar me piden tregua.

Las estaciones de tren cuando se visten de domingo por la tarde se ponen su traje gris y agachan la cabeza.

Los besos de los novios se convierten en un crédito de amor hasta "no se sabe el día".
La maleta de ese hombre de negocios, el mismo que tiene prisa eterna el resto de los días, le pesa un cielo y media tierra cuando el calendario marca domingo y la hora te dic "es por la tarde".
Cada uno va a su rollo, y cada loco con su tema.
Los vagones callan, los ojos de los viajeros atraviesan la ventana buscando en el paisaje unos rayos de energía para afrontar la semana que entra.
Y ahí estoy yo, disfrazado de buscador de historias, paseando por el tren con cierto disimulo.
Al final el domingo puede conmigo, e intenta abatirme, pero no lo consigue.
Mis libros me sirven de pasaporte hacia el lunes, pero sin menospreciar las plomizas y enlutadas tardes de domingo.
Para los que tenemos curiosidad por todo lo que nos rodea, y cierta alma aventurera, estas tardes que nadie quiere, son las mejores para escuchar los gritos callados de la gente, y escribir estos pequeños relatos que huelen a soledad y tristeza, pero que sirven de pausa en nuestras ajetreadas vidas para pensar y reflexionar.
Y entre paseo y paseo...leer.
*Jubilee=Júbilo.




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