jueves, 5 de febrero de 2009

Palabra de Dios ( y 4 ) - Yo soy Carlos Setién


Las primeras semanas en el seminario eran cómo Carlos Setién había imaginado.
O no.
A lo mejor era pura imaginación, un sueño que creía haber soñado.
El pensamiento de Carlos, ya de por sí ambiguo, se acentuaba entre esas cuatrocientas paredes, era un niño de diez años, pero con elucubraciones propias de un hombre ya hecho y derecho.

El ambiente monacal del seminario era propicio para que Carlos andara siempre en una nube, lo que le inyectaba altas dosis de narcóticos que le hacían ver la realidad, triste, de todos y cada uno de sus compañeros.
La inmensa mayoría de los que allí estaban internados lo hacían por la necesidad de una familia, ahogada y con la piernas rotas de andar buscando aliento, que encontraba en el seminario una boca menos que alimentar en casa.
El caso de Carlos era diferente, su familia le había mandado allí, no por gusto, pero sí buscando lo mejor para él, no para ellos mismos.

Con diez años Carlos Setién no sabía lo que era una "duda teológica", pero ya tenía en su haber un puñado que se le derramaban entre los dedos.
Pronto le vinieron a su cabeza las lecciones del Padre Cabarga en la escuela parroquial de Layés, cuando les decía que "hay que buscar a Dios en los hombres...".

¿Ese es dios?
¿Dios hace estas cosas?
¿Esas familias son dios?
Carlos se repetía para sí estas cuestiones cómo si del padrenuestro se tratara.
Entonces, ¿su tío Marcial había encontrado a Dios en África?

El caos mental y de corte divino que tenía Carlos en el tálamo era brutal.

Los curas para terminar de ayudar a Carlos Setién daban lecciones con Biblias que no se parecían en nada a la que tenía el joven seminarista en su cajón.
Para los curas, "el demonio era más rojo que nunca, y sembraba su sacrílega semilla en el cuerpo endemoniado de los otros, de los que no están con la iglesia ni con el general de generales".
Malos tiempos, los del franquismo, para hacer virguerías con la Biblia e intenar traducirla al gusto.

Eso a Carlos no le asustaba, los sermones apocalípticos de aquellos señores gordos con lacayo no le amedrentaban, la orden del Padre Cabarga de "buscar a Dios en lo humano" era suficiente para cerrar las puertas al pensamiento impuesto.

La idea de ser misionero se difunaba, al menos de momento.
La tarea de encontra a Dios se preveía cansada.
Carlos tenía el don de poder examinar a la gente con la que se cruzaba y tratar de buscar algo dentro de ellos.
"Dios está en los hombres, dios está en los hombres", se repetía recordando las palabras del Padre Cabarga.

El puzzle era inmenso.
El tiempo para poder terminarle, infinito.
Su misión estaba clara.

Carlos Setién se acostaba todos los días en su cama con la Biblia abierta bajo el pecho, a modo de manta, extrayendo el calor y la magia que para él tenían sus Sagradas Escrituras.
Pese al frío y la humedad de la noche santanderina, Carlos se refugiaba en la Palabra de Dios al ritmo que la luna marcaba.

Y es que, él era Carlos Setién, de diez años y cinco meses.

Amén.


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Queridos e idas, lectores y oras:

Lo primero, gracias a todos y odas los que pasaís por Sión en forma de comentario o de correo electrónico, vuestras palabras (las electrónicas y las reales) son un empujoncito más para seguir escribiendo.
Pese a ser carente de oficio, este de las letras, trato de suplirlo con bisoño entusiasmo.

Esta historia, "yo confieso ante vosotros", me ha dado muchos dolores de cabeza.
Pero ayer pude conseguir terminarla, en el tren, ¡cómo no, el tren!.

Antes de subirme el lunes a la montaña, dejaré una historieta que, ¡cómo no!, va de trenes...¡cómo no, el tren!.

Gracias a todos y odas.


2 comentarios:

pinklady dijo...

little!!!no sabía de tu nueva incorporación al ciber mundo!!!
Muy bien, qué gusto leerte por aquí de nuevo!
bssss!!!!

Anónimo dijo...

Lleva tiempo esperando esta nueva entrada del blog. Y es lo primero que he hecho despues de venir de un viaje [como tu en tren=)]

La verdad que ojala hubiera mas gente como Carlos Setién y con las ideas bien claras.

Un saludo.

PD: seguire entrando de vez en cuando en tu blog para ver tus siguientes texotos