TARDE DE JULIO EN MONTANA

-¡A ver, sonrían!.
- No me distraiga con sus bobadas, melenudo -
- Tchsss...John, por favor, que te pierdes...- dijo la señora Perkins con su habitual y dulce tono - deja a este joven que haga su trabajo.
- Pero Theresa, tengo aún mucha labor...-
-...calla..., será sólo un momento -

Y es que no estaban muy acostumbrados a tantas moderneces en el Condado de Carter.

Tras ser retratados, los Perkins reanudaron su vida.
John, siempre refunfuñando, en su plantación de sorbo.
Theresa, la dulce Theresa, sonriendo con las caras que pone su marido cuando jura en arameo.

Una tarde más de julio en Montana.

La vida ha de seguir.



Comentarios

[M] ha dicho que…
Me vienen a la cabeza campos de trigo y atardeceres de madera.

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