domingo, 10 de mayo de 2009

Tomad y bebed, pero vamos a escote.

Jesús tomó la palabra:

- Os he reunido aquí porque estoy hasta la sotana de alguno de vosotros que se escaquea todos los meses de pagar la peña,
¡se acabó, esta es la última merienda cena que montamos!.

- Pero, según los profetas - dijo Pedro- usted ha montado esta merienda para instituir la eucaristía y entregarse a la humanidad en el mayor acto de amor de...

-Calla- interrumpió el maestro muy enojado- ya se que mi padre es El Todopoderoso, pero no es el Banco de Israel, "asiejque"* ya estaís saliendo aquí, a la palestra, los que debeís pasta.

Los doce se hicieron los suecos (siendo Suecia en ese momento de la historia un inmenso fiordo sin evangelizar) y miraron para otro lado.

Pasaban los segundos, un minuto, dos...

- ¡Qué pasa!, que nadie va a salir, ¿no?- dijo Jesús -

-¿Soy yo el moroso? - dijo Juan.

-Yo seguro que no soy - negó Pedro por cuarta vez.

-No sé, no sé...¿yo? - Tomás y sus dudas.

-Yo...no tengo dinero, que vengo de hacer mi camino - dijo Santiago.

-¡He sido yo! - zanjó Judas.

Jesús, volvió a tomar la palabra:
-¡Como no!, tú, Iscariote, siempre el mismo.


*Dios era de Las Rozas




1 comentario:

luispe dijo...

y se hicieron los suecos, jajajaja