martes, 25 de agosto de 2009

ABRE


El amor entre Alberto y Sara era un paseo a ninguna parte, el padre de ella no veía con buenos ojos al pretendiente de su única hija.
Un amor de espías, de novela con sombrero, tabaco negro y gabardina.
Borracho de amor, el joven enamorado pidió la ayuda a una anciana del Ansó, con dotes de bruja, que vivía cerca de su pueblo; cerca para él, pero lejos sobre el mapa.

- Por favor, buena mujer, ayúdeme a estar junto a mi amada.

Alberto, desde esa noche y vestido de piedra, guardó la puerta de su querida Sara eternamente.
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Imagen cedida por la colección particular de Jordán

2 comentarios:

Miss O. dijo...

...hala...

[...ten cuidado con lo que deseas...]

...jo...qué...extraño...sabor de boca me dejas...

Jordán dijo...

muy bueno. eres un fiera contando leyendas.