sábado, 24 de octubre de 2009

PERDONA A TU PUEBLO

(Este espacio bitacoril no se suele utilizar para labores propias de críticos)

Han sucedido dos asombrosos hechos fílmicos que me han llevado a tomar la decisión (creo que no seré el único) de no destinar ni un sólo _ _ _ _ euro de mi cartera (preciosa por cierto, traída desde México lindo por Carmencita) a la poderosa industria española del cine (sarcasmo)

Libro de los Hechos (cuestión de fe):

1-Ágora
2-Saw VI

1-Amenábar se ha quitado la careta de jovenzuelo seminarista del instituto teológico de los Santos Juanes, para mostrarnos en este larguísimo largometraje (a la par que indigesto) sus verdaderas intenciones, conquistar la tierra con semejantes productos fílmicos, más propios de directoruchos llanos y bidimensionales que no tienen nada que contar al respetable.
Me parezco al director de cine en una cosa, que cuando haces algo mal o puteas un poco a la gente, nadie va a sospechar de ti con esa cara de niño bueno (y con esas gafas, las mías)

2-Van unos gentilhombres que trabajan en la comisión calificadora del Ministerio de Cultura, el mismo Ministerio de Cultura que permite proyectar Ágora, y ponen la X en la sexta parte de la grandiosa saga de Saw (sagadesaw suena muy bien).

Suficiente.

Bastan estas líneas para llegar a la conclusión de que algo va mal por ahí arriba.
O que se han hecho un triturbo con los 3 km de metraje de la pelicula del curilla.

Una cosa está clara (o dos), que me gusta usar el paréntesis (y mucho).

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