domingo, 28 de febrero de 2010

En otra vida


- ¿Se puede?
- Poder se puede, pero andamos justos de sitio, eres de los nuevos, ¿no?
- Si, me convertí hace dos días.
- Y tampoco pisó mucho el páramo en otra vida.

La sobrepoblación de estorninos es un problema en la ciudad, los pájaros, trataban de mandar un mensaje de redención a los vivos que pululaban aún por ahí abajo.

- La cosa está en salir en vida del centro, pisar más el campo, andar por los oteros de aquí al lado.
- Ya, pero sabe usted que era más cómodo espurrirse en el sofá y echar la tripa a dormir.
-Estamos condenados en la no vida a pagar por lo que no hicimos cuando fuimos personas con piernas.
- Mire, ahora ya no puedo volver al barrio, soy la peste de mi familia; mi padre es trozo de río, mi madre es espadaña, mi hermana creo que casó en Tierra de Campos y es un otero de los de allí...y yo, por no salir del centro, tengo que cargar con la pena de plomo de ser un pájaro porculero para el resto de los días, que serán eternidad.
- Por eso estamos aquí, esperando la muerte
- ¡¡En qué nos hemos convetido, Señor!!
- Resignación, compañero.
-Sí, a ver si dan las siete y encienden el alumbrado.

Cosas de Valladolid y sus reencarnaciones.

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Fotografía pispada de la magna colección de Jordán (que ha puesto el blog muy cuqui)

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