martes, 20 de julio de 2010

SUSPIROS DE LA BRISA


Pequeñas historias llegadas a tierra desde la mar en barquitas de papel.

Bajo los pseudónimos, se encuentran las almas de seres especiales.


Plata
El viaje hasta el Cantábrico, donde has quedado con Rey, Camarón, Madrina y Fuego, comienza al alba a orillas del Ebro, es una carrera de nueve horas contra el sol, ganas con facilidad mucho antes de llegar al destino, es una victoria agridulce, no merece ser derrotado.


Verde que te quiero verde
El traquetreo del tren lo convierte en una inmensa cuna, mecida por la lluvia y el viento, que llaman a los cristales para que mires por la ventana, el paisaje es de cuento, todo lo maravilloso que puede crear la naturaleza lo tienes a unos metros, todo lo puedes tocar.
Valles imposibles, montañas que sujetan el cielo mientras las nubes, que vuelan al lado, las hacen cosquillas con la lluvia.


Poeta de arena
El amanecer del día siguiente te recibe en el paseo que fluye paralelo a la costa, en ese momento, la luz se hace en boca de Camarón, que maravillado por la escena, acierta al decir que: "mirad, el cielo y el agua son uno".
Aplaudes con los ojos esa bonita sabiduría.


Elucubraciones de cristal
Estamos en frente de un gran faro, cada uno empieza a fantasear con los vaivenes de la vida del farero, dueño y salvaguarda de ese gran ojo de cristal que vigila las mareas y los seres mitológicos que las habitan.
Intentas adivinar que es lo que piensa cada uno, Madrina lo usaría como un inmenso balcón en el que salir a pensar con el sol, intuyes que Rey puede que lo use para lo mismo, no así Camarón, que lo emplearía como un inmenso "tablao" para cantar con las olas; Fuego daría luz a cualquier artilugio para crear inmensas olas.
Tú no sabes para que lo usarías, tus amigos te han quitado las ideas.


Sobre la mística.
La tarde del 30 de junio al 1 de julio te caza en la playa, al atardecer, es lo que desde hace unos años denominas "el cambio de ciclo", pasar de una mitad del año a otra, una suerte de nochevieja anticipada.
El marco para recibir al nuevo semestre es de poesía, el sol marchando por poniente y la playa casi vacía.
Momento de éxtasis que te eleva hasta el cielo, tocando a la vez los pies con la arena, alcanzado la gloria sin alas que te impulsen.

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