DIARIOS DE LA MISERIA



Soy patético y me llamo Matías Sacci.
Primero va la condición y después va mi denominación, es así desde hace diez años.

Qué importa lo que ponga en la cartilla.

Llamarme de una u otra manera no va a cambiar nada en absoluto.

Mi vida, vivir para mí es una joda.

A ver si llueve hoy un poco.
Mido alrededor del metro ochenta de estatura, mi peso está muy por debajo de lo recomendado por mi médico, de ahí que todos los días sufra uno o dos devaneos.

Anemia creo que lo llaman, anemia que llega a la amnesia.
Ese estremecimiento de mi cerebro cuando se enfrenta al vacío y golpea la loneta.

Es más agradable que el más duradero de los orgasmos que haya contemplado alguna vez.

Creo que no tengo hijos, y si los tuve, seguramente habrán huido junto a su madre, que no mi mujer, en otra vida fui un mal padre, jugador y pendenciero, todo me daba igual; yo soy porque existo, lo que existan los demás no tiene importancia, cuando tenga problemas yo mismo saldré en mi auxilio, no puedo aguardar a que la humanidad me socorra, no tengo fe en ella.

Vivo para esperar a la muerte, sé que cuando muera viviré de nuevo.
Mi pasado y su carga, son infinitos.

¿Quién es esta mujer?, vaya, hoy he dormido en mi casa.


Soy feliz aunque no lo parezca

Porque soy auténtico.
No me he vendido por nada.
Y a nadie.
Mantengo mis principios virginales.

Disfruto en los lodos de mi vida como los niños que suben al carrusel, paladeando la oscuridad de mi biografía en busca de la esencia que me hace mantenerme en pie un día tras otro, algo así cómo la piedra filosofal.

Espero que hoy llueva algo, el olor del asfalto, bañado en agua es indescriptible.

Sobrevivo de la caridad de la administración provincial y de un par de artículos semanales en el noticiero del partido.
No tengo grandes riquezas, salvo de incredulidades, de esto tengo amasada una fortuna, con la que pago el peaje de mi día a día.

Escribo sobre las miserias.

A la gente parece que le gusta.
Y eso me hace ser menos miserable.




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Excursion into Philosophy, 1959
oil on canvas, 30 x 40 in / 76.2 x 101.6 cm

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