sábado, 27 de noviembre de 2010

PEQUEÑAS COSAS GRANDES



Retazos al compas de un humeante café de otoño en senectud.



Retorno.

Apareces al alba, con la niebla en turno de mañana, la ciudad vuelve a presentarse ante ti, vestida de blanco, como una novia coqueta; la has echado tanto de menos...



Suena Castilla.

Calma sonora la del agua del Pisuerga, baja melancólico, cosas del otoño.
Despierta de su camastro de hielo y rocío, despertando a Valladolid con el barrunto del caudal sobre las piedras.
Los puentes abren sus ojos, las farolas dicen hasta mañana.



Terapia en vaso.

Paseas con la chica del hielo, contando las nubes que se esconden tras la niebla del alba; recuerdas letras de bonitas canciones, conviertes la calle en un diván de piedra tallada por la palabra.
Las letras se mecen de un lado a otro, buscando acomodo de un abrigo a otro, os sentís bien.



La chica de al lado.

El vapor del café agiliza el verbo, es fácil ahondar en las almas cuando exploras a golpe de cucharilla.
De fondo, La Buena Moza, vigía de tus secretos, muelle seguro en este mar amarillo que yace bajo el hielo.



Cosa de dos.

Juegas a adivinar atardeceres con ella, te parece muy bella la imagen de dos personas alejadas por unos kilómetros, compartiendo el mismo sol de noviembre.



Un caballero.

La luna esta hoy vergonzosa, no se atreve a salir, la entiendes, hace mucho frío para crear estrellas.
Sin embargo, aún sabiendo que te pondrás malo, ofreces tu bufanda.
Cuando se decide te lo agradece con una bonita silueta.
La pides un último favor, que aguante así de bella hasta las doce y nueve.



1 comentario:

Rocilyu dijo...

Me encanta la niebla fría...^^ Me encanta esa imagen. Nostalgia! Esas mañanas de invierno con la bufanda hasta las orejas, los guantes de lana y pasitos pequeños para no resbalarse en las piedras que la rodean, maaa :)